COMERCIO JUSTO: NEGOCIO REDONDO


Era cosa de tiempo que cayera esa breva en la patagonia. Como comenté en el post anterior "Las 4p del Marketing....", la ilustre Endesa pretende desarrollar una serie de proyectos en el sur de Chile y Patagonia controlando los cursos de agua e interviniendo en parajes naturales de forma descontrolada. Hoy, queridos internáutas, quiero referirme a otro caso de utilización del marketing como herramienta tórrida. Es el caso de las "tienditas de comercio justo".
En los últimos tiempos, el crecimiento del Comercio Justo está llegando a niveles insospechados. No sólo está siendo utilizado por parte de las grandes empresas como herramienta para demostrar su Responsabilidad Social. Lo curioso es que están surgiendo tiendas e incluso plataformas especializadas” en la comercialización de productos de manera “justa”.

Al igual que el gran número de ong`s existentes en este país que “usan y abusan” de las políticas de cooperación internacional para obtener rédito a costa de supuestas acciones y proyectos en comunidades en riesgo de exclusión, las tiendas de Comercio Justo están utilizando el mismo modelo. Comercializan productos de carácter étnico apelando a la sensibilidad de los consumidores.

Lo interesante no surge en la comercialización misma de productos sino que existen muchas tiendas, y ahora creo que son chiringuitos, que detrás de sus fines meramente lucrativos, no existe ningún compromiso ni menos conocimiento respecto de lo que involucra el comercio justo. Sin mencionar que tampoco se involucran en los procesos de fortalecimiento ni cohesión, que en la mayoría de los casos, son necesarios en los grupos de personas que fabrican los productos que estos piratas comercializan. Es más, sólo les basta con haber viajado a la comunidad donde se fabricaron los artículos que comercializan y decir que estuvieron viviendo en sus casas y vieron como con gran esfuerzo producen sus artesanías.

En términos reales a todo lo anterior podríamos denominarlo "turismo étnico con intención de recuperar la inversión del viaje".

Creo que sería un buen ejercicio preguntarle a los que están detrás de esta "otra forma de hacer negocios" cuales son las bases del comercio justo, o que tipo de certificaciones o normas existen para regular este tipo de actividades.

Quizás sería hora que la FLO o la IFAT intervengan y no escatimen en esfuerzos en controlar este tipo de NEGOCIO REDONDO.


Ahí queda eso


Las 4P del Marketing...Patrañas, Patrañas, Patrañas y Patrañas


En los últimos meses hemos sido testigos de una serie de spots publicitarios de emblemáticas empresas nacionales que apelan a su bondad y nuestra sensibilidad por la sostenbilid. Digo emblemáticas por no decir hipócritas. Intentan hacernos tontos en nuestra propia cara y lo divertido es que nos reímos.
"Queremos ser tu energía", "Papá quiero tener un hijo" y otras hierbas son algunas de las patrañas que nos encontramos pululando en un océano de mensajes de base noble pero de fin maquiavélico. Si algunos sectores se autoregulan en cuanto al carácter de las imagenes a publicar, por qué estos estandartes internacionales y referentes no aplican la misma lógica y dejan de tratar al espectador como un ente impávido que se limita a digerir todo lo que ponen en su pantalla?.
Me gustaría saber que pensarán las comunidades indígenas en Bolivia por las operaciones de Repsol o los pueblos aledaños al curso de los ríos Baker y Pascua en el sur de Chile por los futuros proyectos de Endesa.
El caso es que ellos tienen razón. Estas multinacionales apelan a la estupidéz del auditor que no es capáz de cuestionar o criticar dicha publicidad. Trás esas imagenes de bosques y vegetación maravillosa a la cual se supone que contribuyen a mantener, grandes placas fotovoltáicas al lado de zonas no urbanizadas en países no desarrollados que fomentan el acceso a las tecnologías, se esconde una serie de motivaciones y despropósitos desconocidos, mayormente por esa audiencia aletargada la cual desde una displicencia supina no tiene el más mínimo interés por hacer algo.
Tenemos lo que nos merecemos, dicen. Y luego nos quejamos de los que hablan de Comercio Justo.

Ahí queda eso

¿QUÉ HAY DE LO MÍO?

Pedir cita para acudir a algún servicio público es una verdadera odisea, digno de Al Filo de lo Imposible.
Toda odisea comienza con una meta, un objetivo, el cual ha de ser un desafío tanto a la destreza como a las capacidades. La Administración Pública parece ser otro de esos denominados 8000.
El desafío comienza al intentar comunicar con alguna delegación o servicio, que por no decir siempre, un 99% de las veces está la línea ocupada. Horas y días incluso intentando comunicar. A esto podríamos denominarlo el campamento base. A partir de aquí se planifica el resto de la cordada. Una vez que ya puedes contactarlos comienzan las "inclemencias del tiempo", un robot entregando alternativas innumerables, "para español pulse 1", "si desea cambiar de domicilio pulse 2", para esto pulse 3 y para aquello pulse 4. El cerebro humano es incapaz de retener en tan poco tiempo tal cantidad de información, sin mencionar que lo que uno desea hacer no está contemplado como alternativa y por lo tanto optamos por la última: "si desea contactar con uno de nuestro agentes pulse 0". Ya planificada la cordada para intentar hacer cumbre, es decir, poder optar al servicio deseado, te pones en contacto con un operador y solicitas información. Nuevamente las condiciones climáticas son adversas, "lo siento pero para ese servicio debe marcar el numero.....". El campamento número 1 está ubicado 2 semanas después de iniciado la escalada.
Ya establecido dicho campamento te preparas para el número 2, hablar con la persona adecuada. Cuando ya estas en número telefónico adecuado planteas tu situación y solicitas el servicio que requieres, "buenas tardes, me gustaría pedir cita para hacer una homologación de mi licencia de conducir". Aquí viene el siguiente revés, una baja en el equipo de los porteadores te impide llevar todo el equipo al campamento 3. El último antes de hacer cumbre por lo que tienes que esperar a un suplente o repartir la carga. La respuesta es "un momento por favor........mire su cita es el día ....", cinco meses después. Es aquí cuando podríamos utilizar algunas de las recomendaciones planteadas por la innovación estratégica o como podríamos decir el sentido común. Explicas al director de excursión que sólo faltan 500 metros para hacer cumbre, a lo que éste responde que las condiciones no son las adecuadas y que no se puede arriesgar. Sólo has de presentar 4 papeles y un formulario que puedes descargar de internet. Es más, no se tan siquiera necesario hablar con algún funcionario para la recepción de dichos documentos y, nuestra amiga innovación estratégica nos podría echar una mano diciendo "y si pones esos 4 documentos en un sobre y los envías a la siguiente dirección".
Es inconcebible que en una montaña como este país sea posible tanta ineficiencia. El punto está en que no paramos recibir información que alaba el crecimiento y la mejora en la gestión, es más, el RD 951/2005 establece el Marco General para la Mejora de la Calidad en la Administración General del Estado.
Enhorabuena a los creadores y responsables de su aplicación.